De Chiapas a Guatemala: redes que sostienen vidas

Las Casitas de Día de FOCA en Chiapas revelan el impacto del colapso migratorio y educativo mientras organizaciones feministas articulan respuestas ante la desprotección institucional

En el marco del proyecto Acogidas Feministas, dos integrantes de Almena Cooperativa Feminista, Amanda Alexanian y Alessandra Meacci han recorrido esta semana Chiapas (México) junto a las compañeras de Formación y Capacitación (FOCA), adentrándose en un territorio donde la movilidad humana se vive no como un debate abstracto, sino como una experiencia diaria que atraviesa cuerpos bajo realidades diversas. Una semana de incidencia clave en el marco del proyecto que también permitido compartir momentos con las compañeras de APROSUVI y de la Red de Gestoras de Derechos (Guatemala).

La ruta comenzó en las Casitas de Día, espacios que FOCA sostiene como refugio para las mujeres e infancias en movilidad, proporcionándoles acompañamiento psicológico, jurídico, sociolaboral, emocional, etc. Allí se alojan, durante meses, mujeres, infancias y adolescencias que han recorrido largas travesías en condiciones extremas, pero también otras que ya llevan meses atrapadas en una espera administrativa que se alarga sin explicación. El equipo lo resume con claridad: «Nuestra tarea es ayudar a que recuperen su derecho a decidir, incluso cuando todo alrededor empuja en sentido contrario».

Desfinanciación de ACNUR

Nada de lo que ocurre en estos espacios puede entenderse sin mirar el periplo institucional que se vive. La COMAR, institución del gobierno mexicano que se encarga de recibir, analizar y resolver las solicitudes de reconocimiento de la condición de refugio, se encuentra completamente desbordada. Hace apenas unos años, un expediente se resolvía en dos o tres meses; hoy, los tiempos pueden extenderse hasta un año. Detrás de este colapso hay factores encadenados: el cierre de la frontera norte impulsado por el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, la imposibilidad de solicitar refugio desde territorio mexicano, la reducción de fondos estadounidenses, y la consiguiente desfinanciación de ACNUR, que ha cerrado varias oficinas en el país y ha recortado hasta un 60% de su personal en Chiapas. Solo permanecen operativas las sedes de Tapachula y Tuxtla, sin capacidad para absorber la demanda.

FOCA intenta contener estas grietas. Por ejemplo, acreditando cuando es necesario que los trámites de una mujer están en proceso para evitar despidos laborales injustificados. Una muestra del alto valor que tienen los acompañamientos. El daño estructural, sin embargo, no deja de ser profundo, y genera incluso una desconfianza de las mujeres hacia las organizaciones al ser ellas —y no el Estado— quienes dan la cara ante el retraso en estos largos procedimientos burocráticos y administrativos.

A mesura que ha anat avançant la setmana, les companyes d’Almena han pogut participar amb FOCA en una taula temàtica sobre ‘Infàncies i Adolescències en Situació de Mobilitat Humana’, on institucions educatives i organitzacions comunitàries van compartir els obstacles per garantir l’escolarització. Allà es va posar sobre la taula una dada alarmant: en un any, el sistema educatiu mexicà pot registrar només unes 80 infàncies migrants escolaritzades, quan a Chiapas en transiten milers. L’existència d’un sistema binari —escoles del Govern i escoles federals, dos sistemes paral·lels d’escoles públiques— afegeix complexitat administrativa i deixa moltes famílies sense claredat sobre on, com o si les seves criatures podran, o no, accedir a l’educació pública. Tot i així, les institucions presents van ser molt participatives, advocant per millorar l’accés de les persones en mobilitat a l’educació pública.

La visita concluyó con un espacio de intercambio con la Red de Gestoras de Derechos en la frontera México – Guatemala, mujeres que arriesgan su seguridad para monitorear violencias, acompañar procesos y tejer vínculos comunitarios en un territorio profundamente hostil. Su protección es prioritaria y, por ello, no se detallan sus acciones, aunque su papel es reconocido por todas las organizaciones de la región. Se hace evidente que lo que ocurre en Chiapas no es un fenómeno aislado ni un problema local, sino un espejo que refleja las fallas globales de los sistemas de protección internacional. Las Casitas de Día, el trabajo incansable de FOCA y la articulación con redes comunitarias evidencian que, en un contexto de desfinanciación y cierres de fronteras, la defensa de derechos depende cada vez más de los espacios feministas y comunitarios que sostienen la vida allí donde las instituciones se retiran.

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